►♠♠►Obras de Tiziano - Mi Rincón de Arte ,Cultura, Pintura, Escultura y más 2025

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►♠♠►Obras de Tiziano

 Lista de algunas de sus Obras 



Retrato de un Noble Veneciano
El -posiblemente- mejor retratista de la Historia del Arte nos presenta a este noble veneciano.
Título original: Ritratto virile
Museo: National Gallery, Washington D.C. (Estados Unidos)
Técnica: Óleo ( 64 x 76 cm.)
Escrito por: Miguel Calvo Santos


Tiziano. 
Italia, 1510


Un noble veneciano posa para el genial retratista del manierismo italiano, que contaba entonces con 20 años (Tiziano falseó su fecha de nacimiento para ser más viejo y respetable…).

La expresión de su cara es casi cruel, despiadada. Una sensación amplificada por el puño cerrado, que le da a este personaje un aire bastante agresivo. Nos mira de reojo y está apretando algo en su mano derecha. Algo misterioso, algo oculto. Algo que quizás nos remite al muy posterior surrealismo.

Sin embargo, los retratos de Tiziano son de lo más realista. Es más… se decía que expresaban mucho más de la persona, que ésta misma en carne y hueso. Tampoco el paisaje se le daba mal, como vemos a la izquierda en ese pequeño fragmento de la ciudad de Venecia. De hecho, Tiziano es quizás el artista más versátil de todos los que habitan esta web.


No se conoce la identidad del individuo retratado, y lo cierto es que la inscripción de la parte de abajo (VVO) no ayuda demasiado, pero desde luego parece seguir vivo después de más de 5 siglos, cosa que hay que agradecerle a Tiziano, “el sol entre las estrellas” según sus colegas artistas, capaz de dar vida en el lienzo a la persona retratada.

En este sentido es nuestro deber contar una de las muchas leyendas en la que se intenta describir lo bien que pintaba el artista:

Una vez pintó al Papa Pablo III con sus sobrinos y dejó el lienzo a secar en el balcón. Y la gente por la calle saludaba al pontífice pensando que eran reales.


(CC) Miguel Calvo Santos, 15-11-2016

 

 


Amor Sacro y Amor Profano
El amor está en el aire.
Título original: Amor sacro e amor profano
Museo: Galería Borghese, Roma (Italia) | Visita guiada
Técnica: Óleo (118 × 279 cm.)
Escrito por: Miguel Calvo Santos


Tiziano Italia, 1516



Dos mujeres que son la misma. Un cupido mete la mano en la fuente decorada al estilo grecorromano. Hay algo de sueño en este cuadro que evidentemente simboliza algo elevado, filosófico.

El Renacimiento trajo el neoplatonismo frente al neoaristotelismo de la Edad Media. Para estos humanista, el motor que impulsa a las cosas hacia Dios es el amor, que no era otra

cosa que la búsqueda de la belleza divina. Y el amor puede ser profano, como el de la mujer a la izquierda, lujosamente vestida y enjoyada, que simboliza la efímera felicidad de la Tierra; o puede ser divino como la mujer desnuda de la derecha, la felicidad eterna del Cielo.

La belleza terrenal, según un neoplatónico, es un reflejo de la belleza celestial y no una autopista hacia el infierno, como muchos pensaban en la edad media.

Según el más que respetado Panofsky, gurú de la historia del arte, el renacentista tardío Tiziano, adoptó estos conceptos para mostrar el amor humano (Venus Vulgaris) en contraposición del amor divino (Venus Caelestis). Un contraste entre lo terrenal y lo celestial simbolizado en estas tres figuras de regusto clásico (es lógico pensar en Venus, diosa del amor) que descansan apaciblemente sobre esa fuente. La armonía es evidente.

Al fondo, a la derecha hay una ciudad fortificada y dos liebres, y a la izquierda una iglesia, enfatizando el hecho de estar ante un contraste armónico entre lo terrenal y lo espiritual.

Tiziano, respetado tanto hoy como cuando creaba, fue un tipo de éxito, millonario. Tenía el mundo a sus pies y recibía apulentos honorarios tanto de los políticos de la izquierda como de los curas de la derecha. Neoplatónico puede, pero muchas voces lo acusaron de demasiado codicioso en cuanto al dinero y de no pintar en su vida ni un solo cuadro si no era por razones económicas.


(CC) Miguel Calvo Santos, 10-01-2020

 


Baco y Ariadna
La quintaesencia de la obra de arte mitológica.
Título original: Bacco e Arianna
Museo: Magyar Nemzeti Galéria, Budapest (Hungría)
Técnica: Óleo (176,5 × 191 cm.)
Escrito por: Ciprián Carnota


Tiziano. 
Italia, 1523



Baco y Ariadna, dos enamorados que acabaron casándose y como regalo de bodas, el dios convirtió la corona de la novia en la constelación que vemos en la parte superior izquierda y que representa a la actual Corona Boreal. Si… así nacieron estas estrellas.

Aquí vemos el momento en el que se conocieron. Ariadna acababa de ser abandonada por Teseo en una isla (difícilmente se puede ser más cabrón… abandonar a tu amada en una isla…) y la joven corre por la playa desesperada, pero justo en ese momento el dios de vino hace acto de presencia en su carro tirado por leopardos con todo su séquito de sátiros, ménades, faunos y Sileno, siempre borracho como una cuba montado en su burro.

El flechazo es inmediato como nos demuestra esa primera mirada que se dan los enamorados. Ella olvida en el acto a Teseo y él deja de lado, al menos por el momento, su vida de sexo, drogas y rock and roll.

Porque la comitiva viene de una fiesta loca, desde luego… Animales descuartizados, serpientes, gente borracha, címbalos, cuernos y panderetas… Dos personajes llaman la atención en este grupo de gente: el pequeño fauno que arrastra una cabeza de ternero, y el sátiro con serpientes agarradas a su cuerpo.

Un extravagante grupo de gente loquísima, que paradójicamente, mantiene un cierta contención clásica en su conjunto. Tiziano por supuesto sabía lo que hacía, sobre todo en el tema del uso rico y armónico del color, del que es uno de los más grandes maestros de la historia.


(CC) Ciprián Carnota, 17-06-2018

 

 

 

Coronación de Espinas
Un rey de la pintura.

Tiziano. 
talia, 1543



Título original: Incoronazione di spine
Museo: Louvre, París (Francia) | Visita guiada
Técnica: Óleo (303 × 180 cm)
Escrito por: Miguel Calvo Santos

Firma esta extraordinaria obra un tal Titianus F. —como vemos inscrito en la escalera—, que no es otro que todo un Tiziano en estado de gracia. Pintor de reyes y dioses, rey y dios del arte él mismo. Él solito ya nos da una pequeña pista de a dónde se dirige la pintura que se va a hacer unas décadas después: oscura, violenta, dramática, dinámica… Sí, ya sabéis al arte que me refiero…

Robada por Napoleón (por eso está en el Louvre), esta pintura fue creada para presidir la iglesia de Santa Maria delle Grazie de Milán, pero como pasa en el Louvre, otra dichosa pintura de Da Vinci le quitaría el protagonismo a la de Tiziano.

Aún así, estamos ante una de las joyas indiscutibles del museo. Cristo es coronado como rey de los judíos por los soldados de Poncio Pilatos, y estos se burlan de él mientras brota la sangre de su cabeza. El dolor, el miedo y la desesperación se aprecian ya en su rostro. No le queda nada al pobre JC… Un vía crucis, un calvario, una Pasión de Cristo (por cierto, ¿no os parece el de Mel Gibson un puto peliculón?).

En fin… Tiziano no es ajeno a todo esto y además de su característico y exquisito sello cromático veneciano, le añade un extra de terribilitá de Miguel Ángel a estos personajes que rezuman lo que hablábamos antes: dramatismo, violencia y movimiento.

Un tal Caravaggio tomaría buena nota de esta y otras obras similares del maestro.


(CC) Miguel Calvo Santos, 18-03-2024

 

 


Las tres edades del hombre: El amor y la vida.
Título original: Tre età dell'uomos
Museo: National Gallery of Scotland, Edimburgo (Reino Unido)
Técnica: Óleo (90 × 150,70 cm)
Escrito por: Miguel Calvo Santos


Tiziano. Italia, 1514



En este paisaje idílico vemos tres escenas diferentes que representan alegóricamente a las tres edades del hombre.

La primera de todas, la infancia (a la derecha) es personificada en dos encantadores y regordetes querubines que duermen abrazados. Sobre ellos gatea Cupido, que parece sostener el tronco de un árbol seco.

A la izquierda, con mayor protagonismo, vemos la madurez, encarnada en dos jóvenes —él un poco ligero de ropa—. El chico se está poniendo como una moto al ver como una muchacha rubia «le está tocando la flauta». Aquí Tiziano no oculta para nada la metáfora, y vemos como una de las flautas que agarra la moza entre las manos apunta directamente a la entrepierna del joven. La cara de este lo dice todo.

En el centro vemos la vejez, que está representada por un anciano sentado sosteniendo dos calavera en las manos (quizás aludiendo a los dos amantes de la izquierda, o incluso a los dos querubines de la derecha).

El enorme Tiziano escenifica la vida del hombre, muy ligada al amor como es habitual en su obra, que empieza con un amor inocente, después entra la pasión y finalmente, la reflexión de que todo es fugaz, incluido el amor, y estamos destinados a morir. Un día eres joven y al siguiente aplaudes al bailar.

Todo ello aderezado del delicado color veneciano característico de Tiziano Vecellio, «el sol entre las estrellas».


(CC) Miguel Calvo Santos, 06-04-2024

 

 

 

Ofrenda a Venus
Un verdadero horror vacui de cupidos, como si fueran los pájaros de Hitchcock.
Título original: Festa degli amorini o Omaggio a Venere
Museo: Museo del Prado, Madrid (España) | Visita guiada
Técnica: Óleo (172 x 175 cm.)
Escrito por: Emilia Bolaño


Tiziano. 
Italia, 1519


Abarrotado de cupidos, esta obra maestra del manierismo es uno de los ejemplos de porqué muchas consideramos el Prado el mejor museo del mundo.

Tiziano lo pintó para las cámaras del duque de Ferrara, que quería mitología como un alcohólico quiere vino.

Como vemos, la escena se desarrolla en un jardín ocupado por un montón de cupidos, y representa el rito romano del culto a Venus en el primer día de abril. Ese día las mujeres hacían una ofrenda a Venus para limpiar “toda mancha de su cuerpo”.

Mientras las dos niñeras de la derecha hacen el rito, los cupidos se lo pasan bomba cogiendo manzanas o jugando a todo tipo de juegos, desde tirarse manzanas unos a otros (flechas incluso) hasta pelearse o recoger los frutos de los árboles.

Toda una oda a la fertilidad que ilustra a la perfección la palabra babyboom..


(CC) Emilia Bolaño, 27-11-2016

 

 

 


Venus de Urbino
La cumbre de la belleza y el amor.

Tiziano. 
Italia, 1538


Título original: Venere di Urbino
Museo: Galleria Uffizi, Florencia (Italia) | Visita guiada
Técnica: Óleo (119,2 x 165,5 cm )
Escrito por: Miguel Calvo Santos
Esta obra es también conocida como la Venus del perrito. Ahí vemos al simpático animal durmiendo a los pies de la diosa. Y cualquier historiador del arte lo sabe: un perrito es símbolo de fidelidad. ¿no…? Vale… pero ¿qué pasa si el perrito está durmiendo, como es el caso?

¿Y qué pasa en esa escena del segundo plano? Una figura femenina y la que parece una criada están revolviendo dentro de un cassoni, también llamado arcón de bodas (ahí se guardaba la dote que la novia recibía al contraer matrimonio).

Algo nos habla Tiziano del matrimonio y del amor. Love And Marriage, que cantaba Sinatra. Todo muy enigmático, todo muy veneciano y sobre todo muy erótico. Y Venus nos mira cómplice, con unas flores en la mano. Una Venus, por cierto, que no está del todo desnuda como debería estar una diosa (y recordemos que en esos años la divinidad era el único requisito para mostrar un desnudo femenino). Venus tiene un pendiente de perla, tiene un brazalete y tiene un anillo en el dedo —más alusiones al matrimonio—.

Esta diosa tan humana tapa su pubis con la mano (y ese es precisamente el centro de la composición). Goya tomaría muy buena nota de esto, haciendo una especie de remake con su maja desnuda (aunque ahí no taparía el pubis, mostrando incluso pelambrera). Y después haría lo mismo Manet con su Olympia, un más que evidente homenaje a la Venus de Urbino. ​


(CC) Miguel Calvo Santos, 21-11-2023

 

 


Concierto campestre
Paraíso de flautas.

Título original: Concerto campestre
Museo: Louvre, París (Francia) | Visita guiada
Técnica: Óleo (118 x 138 cm)
Escrito por: Laura Cabrera Guerrero



Tiziano. 
Italia, 1510


Durante mucho tiempo, este cuadro se atribuía a Giorgione, lo cual tiene todo el sentido del mundo, puesto que no hay más que consultar el breve catálogo de dicho artista, que murió prematuramente, para comprobar lo extrañas que eran sus composiciones, con una iconografía compleja y no siempre identificable (fijaos en La Tempestad, por ejemplo).

Sin embargo, al datarse la obra en 1510, el mismo año del fallecimiento de Giorgione, se ha acabado considerando una pintura y colaboración entre él y Tiziano, diez años menor que este artista.

Los dos coincidieron en el taller de otro veneciano llamado Giovanni Bellini, por aquel momento uno de los artistas más reconocidos en Venecia. Como Bellini tenía muchísimo trabajo y encargos por doquier, montó un importante taller, en el que ingresaron aspirantes a artistas, entre ellos Giorgione, y algo después, Tiziano.

Pero Bellini no podía dedicar la atención suficiente a cada uno de sus alumnos, por eso los mayores (Giorgione en este caso) supervisaban a los pequeños (como era Tiziano), de aquí que algunas pinturas de la juventud de Tiziano y últimos años de la vida de Giorgione, como es este Concierto campestre, fuera una obra conjunta.

Se trata de una pintura curiosa, y en efecto, extraña.

En un paisaje rural contemplamos cuatro personajes: dos masculinos y dos femeninos. Las dos mujeres aparecen completamente desnudas, una de ellas de espaldas, no le vemos el rostro, tiene una flauta entre sus manos, que no acaba de llevarse a la boca para soplar el instrumento. La otra, de pie en el lado izquierdo, se apoya en un pozo y vierte en él agua con una jarra.

Ellos, en cambio, van vestidos, pero fuertemente contrastados: mientras el joven de la izquierda, que sostiene un laúd, va equipado con ropa más bien lujosa y poco adecuada para el entorno natural, el otro lleva ropa mucho más humilde, de pastor, acorde a ese ambiente de campo.

La interpretación de esta escena, como decía al principio, no es fácil. Una de las teorías es que el tema fuera una alegoría de la muerte, que siempre es una sorpresa, puede llegar cuando menos te lo esperas. Por eso, el joven pastor, interrumpe a los que tocaban los instrumentos, la melodía como sinónimo de la vida. Y la otra mujer, podría ser una musa, una alegoría (no una mujer real, porque en el siglo XVI era impensable que una mujer corriente se pintara desnuda) que al lanzar ese chorro de agua en el pozo se podría interpretar como un acto de purificación, del mismo que ocurre con el bautismo en la religión cristiana.

Otra interpretación mucho más genérica justifica la temática tan extraña de la obra como un reflejo del poder de la imaginación, y a la vez nos invita a confiar más en esta fascinante facultad que poseemos, que nos hace sensibles y capaces de creer que aquello que en un principio nos parece imposible pueda llegar a lograrse.


(CC) Laura Cabrera Guerrero, 20-04-2024

 

 


La Asunción de la Virgen
¿Puede una pintura irradiar luz propia?

Tiziano. 
Italia, 1517


Título original: Assunta
Museo: Basílica de Santa María dei Frari, Venecia (Italia)
Técnica: Óleo (690 x 360 cm)
Escrito por: Laura Cabrera Guerrero

Se trata de una de las obras más importantes y conocidas de Tiziano. Para este encargo, que recibió del fraile Germano, el superior del convento de los Frari por aquella época, el artista debió tener muy en cuenta la percepción de la pintura desde el marco arquitectónico en la cual iría emplazada.

Mediante la gama cromática que escoge, Tiziano logra que la obra tenga luz propia. En toda la amplia producción del artista, no hay ninguna pintura como esta, es única.

La Ascensión de la Virgen es un tema religioso muy habitual en representaciones artísticas, tema que busca emocionar, complacer al espectador. A diferencia de la otra escuela pictórica del momento, la toscana, siempre con una connotación más intelectual, en la que predomina el dibujo, y el color quedará en segundo plano, Tiziano demuestra ser el mayor exponente de la pintura veneciana, caracterizada por la capacidad de fascinar, una llamada directa a cautivar los sentidos.

El artista separa a la perfección las dos esferas que componen la pintura: la esfera divina o celestial en la parte superior, y la esfera terrenal con los Apóstoles en la inferior.

A pesar de ser una obra de temática religiosa, Tiziano prescindió de utilizar nimbos en los personajes divinos, lo que aporta mayor humanidad en la escena, y los creyentes que la vieran podían sentirse más cercana a ella.

Con su gran dominio cromático, genera un realismo nunca antes visto mediante el color. Algunas partes muy iluminadas y otras en penumbra es lo que aporta la perspectiva y profundidad a la pintura, no el dibujo previo.


(CC) Laura Cabrera Guerrero, 01-09-2023


La Bacanal de los Andrios
¡Que corra el vino!
Título original: Il Baccanale degli Andrii
Museo: Museo del Prado, Madrid (España) | Visita guiada
Técnica: Óleo (176 x 193 cm.)
Escrito por: Dido Carrero


Tiziano. 
Italia, 1526


La bacanal de los andrios es un óleo sobre lienzo que el tercer duque de Ferrara, Alfonso I d’Este, encargó en 1519 a Tiziano para decorar el Camerino de alabastro, en su castillo ducal, junto con otras importantes obras de la escuela veneciana.

La obra, que fue realizada entre 1523 y 1526, muestra una bacanal, fiesta celebrada en honor del dios del vino, Baco, en la isla de Andros. En esta alegre escena, los personajes bailan, beben vino y conversan animadamente. Algunos están vestidos, otros están desnudos. A la izquierda, unos sátiros y bacantes beben y sirven vino. En la parte inferior, la partitura de un canon de Adrien Willaert reza: «Quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber».

Para la representación de las figuras, Tiziano se inspiró en fuentes clásicas y contemporáneas. Por ejemplo, el desnudo femenino del ángulo inferior derecho de la obra bebe de la Ariadna del Vaticano, personaje mitológico relacionado con Baco, y podría representar a Violante, mujer que frecuentaba el pintor en la época de la realización de la tela. Por otro lado, el personaje masculino desnudo que escancia vino a la izquierda se inspira en el Galo herido, una escultura helenística hallada en Roma unos diez años antes de que Tiziano elaborara esta pintura. La influencia de Miguel Ángel se aprecia en la corporeidad que muestran las figuras masculinas.

Tanto el tema como la composición general remiten a El festín de los dioses, de Giovanni Bellini, si bien la obra de Tiziano muestra un mayor movimiento gracias a la línea diagonal que transcurre desde la esquina inferior izquierda, hasta alcanzar la figura del anciano que duerme la borrachera en la parte superior de la derecha. Este dinamismo se corresponde con la alegría y la sensualidad que acompañan al consumo de vino.

Ay, cómo se echa de menos una buena fiesta…


(CC) Dido Carrero, 26-05-2021

 

 


Carlos V en la Batalla de Mühlberg
El héroe solitario.
Título original: Ritratto di Carlo V a Cavallo
Museo: Museo del Prado, Madrid (España) | Visita guiada
Técnica: Óleo (335 x 283 cm.)
Escrito por: Ciprián Carnota


Tiziano. 
Italia, 1548



El emperador del Sacro Imperio Romano, Carlos V (Carlos I de España) es representado sobre su caballo, tras acabar con el protestantismo en la batalla de Mühlberg. ¿Un Chuck Norris con prognatismo se cargó él solito a todos los luteranos…? No, simplemente contaba con uno de los ejércitos más poderosos del planeta en ese 1547, pero Tiziano, muy listo y pelota él, dejó bien claro quién era el general, y de paso disimuló un poco la mandíbula saliente típica de los Austrias (eso es el prognatismo).

Lo cierto es que los luteranos se estaban convirtiendo en un problema religioso, político y social para el monarca, y decidió acabar con el problema con sus 44.000 soldados de infantería (los famosos tercios) y 7000 de caballería. Los protestantes contaban con una fuerza parecida, así que ya os podéis imaginar la pedazo de batalla que se libró a orillas del río Elba.

Los soldados de Carlos V tuvieron una ventaja clara: atacaron de noche pillando desprevenido al enemigo que se creía a salvo tras inutilizar los puentes y el emperador se convirtió en un héroe, cosa que refleja Tiziano a la perfección con sus pinceles.

Armonía cromática, destellos rojos y ese amanecer en el fondo para convertir a Carlos V en una suerte de super-héroe con su brillante armadura. Y como véis, no hay rastro del enemigo. A Tiziano le pareció más razonable y elegante retratar sólo al máximo vencedor y un símbolo como la lanza, que evoca a la que utilizó San Jorge para matar al dragón (los herejes).

Los artistas barrocos, años después, tendrían muy en cuenta esta obra.


(CC) Ciprián Carnota, 30-06-2022

 

 


La Gloria
La última visión de Carlos V.

Tiziano. 
Italia, 1554


Título original: o El Juicio Final
Museo: Museo del Prado, Madrid (España) | Visita guiada.
Técnica: Óleo (346 x 240 cm.)
Escrito por: Álvaro Rodríguez-Peral Vázquez

Augsburgo, 1551. Carlos V, en plena guerra contra la Liga de Esmalcalda y el protestantismo, concierta un encuentro con Tiziano.

El genio de Pieve di Cadore fue el retratista y pintor por excelencia de la Casa Austria en España desde la década de 1530, y en esta ocasión recibió el encargo de la que será la obra más importante del final de la vida del Emperador, La Gloria.

Tiziano, siguiendo las instrucciones que el Monarca le había dado, lo representa arrodillado frente a la Trinidad, vestido con un sudario blanco y la corona en el suelo, una representación extremadamente humilde, insólita para alguien que ha sido soberano de medio mundo. Lo acompañan su difunta esposa y sus hijos, así como otros miembros de su familia. Tiziano, que no quería perderse la escena, se autorretrata junto a su amigo y poeta Pietro Aretino.

El lienzo traza una composición ascendente, desde los peregrinos que observan el increíble espectáculo que acontece sobre sus cabezas, hasta la Trinidad juzgando a Carlos V.

La túnica azul da al Padre, al Hijo y a la Virgen un protagonismo incluso mayor que el del Emperador. Esto deja claro que Ellos son lo realmente importante del cuadro, los que están por encima de cualquier monarca y cualquier poder terrenal.

La escena se completa con otros personajes bíblicos como San Juan Bautista, San Juan Evangelista y personajes del Antiguo Testamento como David, Noé o Moisés.

El Emperador vivió el fin de sus días obsesionado con su propia muerte. De hecho mandó organizar su propio funeral aún en vida, al que acudió como un monje más.

El 21 de septiembre de 1558 ocurrió lo que había estado ocupando su mente desde que delegó la Corona en su hijo Felipe. Un anciano y enfermo Carlos V expiró en el Monasterio de Yuste, en un suspiro de Ay, Jesús, agarrado al crucifijo de su esposa y contemplando La Gloria.


(CC) Álvaro Rodríguez-Peral Vázquez, 02-07-2020

 

 


Venus Recreándose en la Música
Venus melómana.

Tiziano. 
Italia, 1550


Título original: Venere con organista
Museo: Museo del Prado, Madrid (España) | Visita guiada
Técnica: Óleo (138 x 222,4 cm)
Escrito por: Miguel Calvo Santos

Venus sirve de musa a un organista, que parece más preocupado por la reacción de la diosa que a darle a las teclas. Ella, por su parte, parece más interesada en jugar con su perrito que en la canción que le está tocando el músico. El juego de miradas, la cortina roja, los pavos reales… todo está lleno de frivolidad y sensualidad, aunque seguramente se trata de una alegoría de la belleza (que tanto entra por los ojos como por los oídos). O quizás una alegoría de la música, o incluso una alegoría de los sentidos. Sea o no alegórica, no se puede obviar el evidente atractivo erótico de esta pintura.

Tiziano se permite también colocar un paisaje de fondo, en este caso una avenida de árboles y una fuente, por lo que asumimos que son los jardines de algún palacio, y a juzgar por su espada, el organista es un noble. El cielo está cubierto de nubes, lo que nos hace pensar que a lo mejor el tío no toca tan bien.

Este tema de Venus con un músico lo tocó Tiziano varias veces. Suponemos que le debía gustar bastante, y entre Venus y Dánaes en pelotas, acompañadas de músicos o criadas, tiene unas cuantas en su currículum. Lo cierto es que esta iconografía de la Venus recostada sería imitada y genialmente reinterpretada varias veces después, de Manet a Goya.


(CC) Miguel Calvo Santos, 19-05-2024

 

 


El Rapto de Europa
La bonita violación de Europa.
 

Tiziano. Italia, 1562·


Título original:
Il rapimento di Europa
Museo: Museo Isabella Stewart Gardner, Boston (Estados Unidos)
Técnica: Óleo (178 x 205 cm.)
Escrito por: Mónica Herencias

Tiziano pintó esta famosa obra que pertenece a un ciclo pictórico llamado poesías, que es un conjunto de obras de tema mitológico que le encargó Felipe II entre 1553 y 1562. En el siglo XVl, el término «poesía» se aplicaba a las pinturas concebidas para el deleite de los sentidos.

El mito griego narra cómo Zeus se prendó de Europa y se transformó en un toro blanco para acercarse a ella. Europa, que estaba en la playa recogiendo flores, se acerca y le acaricia, y al ver que era manso se monta sobre su lomo. Zeus aprovecha esa oportunidad para raptarla y llevarla a la isla de Creta, donde el dios y la mortal se unirán. De este amor nacieron tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis. Finalmente, el toro cuya forma había adoptado Zeus, se transformó en una constelación y pasó a ser un signo del zodiaco.

El tema, inspirado en las Metamorfosis de Ovidio, ha sido muy representado en la historia del arte. Pero Tiziano, crea una composición única, donde la luz y el color se convierten en los protagonistas. Son colores vivos y luminosos, aplicados con pinceladas sueltas y libres. El maestro hace una diagonal con el cuerpo sensual de Europa, en una postura forzada y que da gran dinamismo a la composición.

La pintura fue posteriormente copiada por Rubens, durante su estancia en la corte madrileña, ya que muchas de las obras de Tiziano colgaban de las paredes de varios sitios reales y Rubens pudo contemplarlas. Esta copia se encuentra actualmente en el Museo del Prado. Velázquez también hizo su particular homenaje al pintar la obra en el fondo de sus famosas Hilanderas.

Definitivamente fue una obra que junto a sus otras compañeras de ciclo (como la famosa Dánae) influyó en el modo de representar los temas mitológicos en los grandes maestros posteriores, que siempre considerarán a Tiziano como el maestro de maestros.


(CC) Mónica Herencias, 12-04-2020

 

 

 

La Piedad
El testamento artístico de Tiziano.

Tiziano. 
Italia, 1576


Título original: Pietá
Museo: Gallerie dell’Accademia, Venecia (Italia)
Técnica: Óleo (389 × 351 cm.)
Escrito por: Lina Poveda

Corría el año de 1576 cuando la peste devastó Venecia. Tiziano Vecellio rondaba los 90 años y su hijo favorito Horacio, había muerto a causa de la epidemia que se extendía por la ciudad. Sabía que se iba a morir, y por eso, quería confrontar la muerte con su mejor arma que era el pincel.

La Piedad es el testamento artístico del gran Tiziano Vecellio. El maestro, escogió un tema bíblico, en el cual, la presencia de la muerte y la esperanza de la resurrección transforman la obra en un mensaje expiatorio con el que desea expresar la angustia de su propio fin.

En este escenario, donde la compasión y el dolor son los protagonistas principales, el autor decide autorretratarse en el rostro de José de Arimatea, completando una puesta en escena compuesta de numerosos elementos simbólicos y cargada de una iconografía salvadora. Llama la atención por ejemplo, la tablilla que aparece en la parte inferior derecha con las figuras de él y su hijo en actitud de plegaria. Como un cuadro dentro de otro cuadro, a manera de exvoto, Tiziano deja reflejada una necesidad personal de consuelo ante los últimos momentos de vida que le quedaban.

Pintor de éxito, cortes de toda Europa solicitaron sus servicios. Tiziano fue el máximo exponente de la Escuela Veneciana del Cinquecentto donde el color y la luz predominan sobre el dibujo. Pintó con igual éxito tanto temas bíblicos como mitológicos, estos últimos muy solicitados en todas las cortes debido a la maravillosa capacidad que tenía el artista de pintar el desnudo. Por esta razón, su última obra resulta tan inquietante.

La escena se desarrolla en un ambiente sombrío, severo, sin profundidad y triste. Hay una eliminación drástica del color, la economía cromática convierten en material e expresivo la luz y la sombra, generadores de una penumbra opresora. Tiziano ejecuta la obra con cierta premura, quizá porque en este caso la belleza no es tan importante como lo profundo. Se aprecia una aniquilación de la forma, lo que hace pensar que la obra es un non finito, lo cierto es que en el tratamiento de las formas el pintor se decide por la desintegración de los volúmenes. Así la pintura se carga de un efecto dramático.

Si bien es cierto que responde al último estilo del maestro dónde la luz y la mancha son los protagonistas, en este lienzo resulta impactante ver incluso la marcas de los dedos del artista aplicando el color. Por tanto, estamos ante un cuadro que tiene una carga expresiva abrumante: los rostros desencajados de María Magdalena, el dolor sordo de la Virgen y el cuerpo yacente de Jesús perfectamente encajados en una magistral composición de diagonales nos dejan impasibles ante su contemplación.

La Piedad está ejecutada con una pincelada suelta y rápida donde la presencia de la materia pictórica nos revela con asombro cómo Tiziano se anticipó de alguna manera al impresionismo en búsqueda del mismo efecto: la importancia de la atmósfera por encima de la representación.

Tiziano Vecellio entendía perfectamente la emotividad que acompaña lo incorpóreo y así decidió sublimar su propia tragedia. Cuando el genio muere, la obra es terminada por Palma el joven. Tristemente la pintura nunca acompañó su tumba como quería el artista que hubiese sido.


(CC) Lina Poveda, 13-10-2019


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