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| Anna Yaroslavna |
Ana de Kyiv, conocida también como Anna Yaroslavna, a veces también Agnés, fue la hija de Yaroslav I de Kyiv “El Sabio”, y la Princesa Ingegerd de Suecia, segunda esposa del gobernante; Yaroslav fue el Rey de la Rus' (o también Rus' de Kyiv), descrito en las crónicas medievales como “Rey de los russos” o “rex Russorum” (Hugh de Fleury, Aubry des Trois Fontaines y Raoul Tortaire).

No hay mucha información sobre su niñez, pero el reinado de Yaroslav fue una época de iluminación; Se fundaban escuelas, se creaban bibliotecas, y la traducción de grandes obras bizantinas era la moda, actividad en la que Anna estaba involucrada. Era un reino de cultura en apogeo, con músicos, poetas y actores. Se sabe que Ana fue instruida por profesores privados, con quienes aprendió historia, escritura, a hablar idiomas extranjeros, canto, dibujo y reglas de etiqueta.
La hermana de Yaroslav había contraido matrimonio con Casimir, rey de Polonia. Yaroslav e Ingegard tuvieron 9 hijos, muchos de los cuales unieron lazos matrimoniales con la realidad de Europa: Anastasia se casó con Andrés I de Hungría, Elisabeth con Harold de Noruega y luego con Sven de Dinamarca, Iziaslav con la hermana de Casimir de Polonia, Vsevolod con un miembro de la familia Monómaco, Sviatoslav con una sobrina de la reina de Francia, Oda de Stade. La hija de Vsevolod, Evpraksia (enlace), se convirtió en emperatriz al casarse con Enrique IV.

Ana se casó en 1051 con Enrique I, rey de Francia, viudo por segunda vez(*), aunque ya había sido prometida a Enrique III en 1043, sin realizarse los planes. Enrique I había quedado viudo recientemente al fallecer Matilde de Frisia, y buscaba mantener relaciones con uno de los reinos más poderosos de la época: la Rus de Kyiv, por lo que envió en 1049 (otras fuentes dicen 1044) una embajada a Kyiv, que retornó con la bella Agnes. Si bien el móvil era conveniencia política, también tuvo que ver la reciente bula papal que prohibía casarse con familiares, y escogió a una reina con varios hermanos, lo que aseguraba una abundante descendencia.

El matrimonio se celebró el 19 de mayo de 1051, seguido por semanas enteras de fiesta. Un año después nació su primer hijo, Felipe.
Ella fue consagrada como reina en Reims por Liebert, obispo de Cambray; y fue la primera reina de Francia coronada en ese lugar. Ana no aportó tierras al matrimonio, pero trajo conexiones y riquezas, incluido un “Jacinto” que Suger luego montó en el relicario de San Denis.

Enrique era hijo de Roberto el Pío y Constanza de Arles, quienes preferían que su hijo menor Roberto, por encima de Enrique, sucediera el reino de su padre pero, por ser primogénito, prevaleció éste.
Algunos biógrafos de Enrique destacan que éste fue prometido (y casado) en primer lugar a Matilda, hija de Conrado II de Burgundia y Gisela, y luego a otra Matilda, hija de Liudolf de Stade, nieta de la misma Gisela, y sobrina de Enrique III.
(“Anne de Kiev, reina de Francia y la política real en el siglo XIX”, Revue des Etudes Slaves, Vol. 57, 1985, 543-45).

La reina Ana era muy hábil jinete, gran conocedora de la política, y participativa en el gobierno de Francia. Acompañó a Enrique I en sus viajes de inspección por toda Francia, y era miembro del parlamento real.
Muchos documentos franceses llevan su firma, escrita en antiguo eslavo, “Ана Ръина”, es decir, “Anna Regina” o “La reina Ana”.
El Papa Nicolás II, grandemente impresionado por las habilidades políticas de Ana, le escribió una carta:
“Honorable dama, la fama de vuestras virtudes ha llegado a nuestros oídos y, con gran alegría, escuchamos que estáis cumpliendo con vuestros deberes reales en este muy cristiano estado, con recomendable entusiasmo y una mente brillante”.

Enrique respetaba tanto a Ana, que muchos de sus decretos reales llevaban la inscripción “Con el consentimiento de mi esposa Ana”, o también “En presencia de la Reina Ana”. Los historiadores de Francia realizan siempre la anotación de que, en la historia de este país, nunca más sucedió esto, que decretos reales llevaran dichas inscripciones.
Ana y Enrique tuvieron 3 hijos: Felipe I (*), que nació en 1052, Roberto, en 1054, y falleció joven, y Hugo en 1057, luego Conde de Vermandois por matrimonio.
La reina Ana está relacionada con cuatro de los actos de Enrique, ya finalizando su reinado: en 1058, una cédula de concesión a favor del monasterio St. Maur-les-Fosses(6), “annuente mea conjuge Anna et prole Philippo, Roberto de Hugone”; la donación de Villas al monasterio de Hasnon, con las firmas de Henrici regis, Philippi Regis pueri, A. Reginae (HGF 11.599, XXXI); en 1059, su consentiniento para la entrega de la iglesia restaurada a la abadía de Coulombs, firmado por Enrique el rey y la reina Ana, su esposa (Reginae uxoris ejus), y Felipe, hijo del rey; y una concesión a favor de San Martín de los Campos, en la que la reina, el rey y su hijo Felipe confirman con sus firmas, “Ego ipse Rex Henricus, et Regina pariter, et Philippus filius meus cum fratribus suis manufirmatam corroboravimus”.

Enrique I falleció el 4 de agosto de 1060, tras lo que Ana se convirtió en la regente real, pues su hijo Felipe I aún tenía 8 años de edad. El Conde Balduino V de Flandes fue su corregente, de acuerdo con el testamento del difunto rey. Balduino V de Flandes contrajo matrimonio con la hermana del difunto rey, Adele, y era técnicamente el regente, pero respetó la decisión de su rey por la gran estima que le tenía a Ana. Fue la primera reina de Francia en ser luego regente de su nación.
Balduino se describía asimismo como “procurator et bajulus regni”, pero el obispo de Chartres menciona numerosas veces a Felipe y Ana como sus soberanos (Prou, documento VI, 1060). Felipe declara que, como hijo del rey, tomó el reino junto con su madre (“ego, Philippus, filius ejus [Henrici] admodum parvulus, regnum unacum matre suscepissem”, Prou, XIII, 1061). La coronación de Felipe fue a los 14 años de edad, en 1066.

Ana firmó varios actos reales durante el reinado de Felipe. En 1061 contrajo nupcias por segunda vez, con un poderoso aliado del rey, Raoul, conde de Crepy y Valois, la Vexin, Amiens, Bar-sur-Aube, Vitry, Peronne, y Montdidier, quien repudió a su esposa, acusándola de adulterio , para casarse con Ana. Pero la ex esposa, Eleanor de Champagne, se enamoró por medio del papá; Alejandro II respondió a su queja, pidiendo investigación al arzobispo de Reims y tratará de salvar el matrimonio o tomará las medidas necesarias. Raoul se negó a regresar con ella y fue excomulgado. Sin embargo, continuó siendo un importante aliado, que firmó en algunos de los actos de Felipe.
Entre 1062 y 1069, Ana Yaroslavna fundó la Abadía de San Vicente en Senlis, y también el Monasterio para monjas Saint-Rémi, en la misma ciudad.
Su hijo Felipe la perdonó. Existe un documento en el que aparece la firma de Ana junto a la del hijo de Raoul, con fecha 1069, en una concesión a favor de un castillo. Ana también estuvo presente en la boda de Felipe con Bertha de Holanda en 1071.
Raoul falleció en septiembre de 1074 y Ana regresó a la corte de Felipe. La reina Ana Yaroslavna falleció en 1075, y fue sepultada en la Abadía de Villiers; El 5 de septiembre se conmemora su muerte.

Algunos historiadores no están de acuerdo con el año de su deceso, pero no puede ser después de 1089.
Todos los reyes franceses posteriores son descendientes directos de Ana.
* Se dice que fue Ana quien introdujo el nombre propio “Felipe”, “Phillipo”, de origen griego, a la familia real francesa. “Philipp” proviene de “philos”, amor y de “hippos”, caballo; significa “quien ama a los caballos”. Sin embargo, en la familia de ella, el estirpe de Yaroslav, no se registra ningún Felipe, de tal modo que esta decisión probablemente fue tomada para complacer a la reina, como el nombre de un apóstol importante en la tradición griega.

Monumento a Anna Yaroslavna de niña, inaugurado en 2016 en Kiev

Anna Yaroslavna, Mosaico de Volodymyr Fredno, 1988





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