Esculpir, probablemente, sea de las disciplinas artísticas más difíciles de llevar a cabo y que más talento requieren, es por eso que cuando se ejecuta con maestría, la belleza puede ser arrebatadora.
| Diez de las esculturas más bellas de la historia |
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Bernini consigue el milagro de convertir el mármol en carne. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1622. Título original: Ratto di Proserpina Museo: Galería Borghese, Roma (Italia) | Visita guiada Técnica: Escultura (225 cm.) Escrito por: Miguel Calvo Santos Perséfone, hija de Zeus y de Deméter en la mitología griega, fue raptada por Hades, dios de los infiernos. Por mucho que se resistió, nada pudo hacer para contener los deshonestos deseos del barbudo dios. La pobre chica se vio obligada a vivir con su secuestrador (Demeter la buscó por todos los confines del mundo, Zeus no tanto…) y al final, desarrollando un síndrome de Estocolmo, accedió a casarse con él. Pero la madre no cesó en su intento y al final fue a buscar a su hija al mismo infierno, donde exigió a Hades que se la devolviera. Ya que sin la diosa, las flores se negaban a crecer, Zeus también se puso duro. Hades no tuvo más remedio que ceder y se llegó a un acuerdo: Perséfone pasaría medio año con él en el mundo de los muertos, y el otro medio con su madre, bajo el sol. Es por ello que la mitad del año todo florece y llega la primavera, y la otra mitad vuelve con Hades, haciendo llorar a su madre. (Si amigos… la lluvia viene de ahí.) Bernini representa este tema mitológico como excusa, por un lado para mostrar desnudos, y por otro para trabajar en el concepto que más le gustaba: el movimiento. No olvidemos que estamos en pleno barroco y la moda era mostrar dinamismo y agitación. No hay ni que decir que el artista consiguió ambos objetivos: con ese asombroso contraposto retorcido consiguió convertir el mármol en carne y a la vez que las figuras parecieran estar vivas, congeladas por un instante en pleno frenesí de la lucha. |
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Amaltea, Zeus y sátiro Alimentando a los dioses Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1615 Título original: La capra Amaltea Museo: Galería Borghese, Roma (Italia) | Visita guiada Técnica: Escultura (44 cm.) Escrito por: Laura Cabrera Guerrero La entrañable cabra Amaltea es un conocido personaje en la mitología grecorromana. Tuvo un importante papel, pues fue ella quien alimentó al por entonces pequeño dios Zeus, que permanecía oculto para que su padre, el temido Crono, no lo devorara como había hecho con el resto de sus hermanos. Cuenta la leyenda, que un día en el que Zeus jugaba con Amaltea, le sujetó uno de sus cuernos con demasiado ímpetu (el dios tenía una fuerza desmesurada aunque fuera sólo un infante) y se lo rompió, provocando un terrible dolor a la pobre cabra. Cuando Zeus se hizo mayor, recordando lo bien que Amaltea lo había tratado, y cómo había sobrevivido gracias a su leche, concedió a ese cuerno roto el don de la abundancia. Su interior jamás podría estar vacío, a partir de entonces estaría colmado de frutas, riquezas… fue de este modo como el rey de los dioses creó la famosa cornucopia. Se identifica a esta diminuta escultura (diminuta si la comparamos con otras futuras que hará el artista) como la primera que realizó el gran Bernini, cuando no debía tener más de diecisiete años, aunque se conservan fuentes escritas en las que él mismo afirmaba haberla creado entre los ocho y doce años (por lo visto tenía un complejo muy miguelangelesco de ponerse por las nubes). Recibió el encargo mediante su patrocinio con el cardenal Borghese (sobrino del papa Pablo V), que quería pequeñas esculturas como esta para decorar su jardín. Resulta una obra robusta, compacta, en la que el tratamiento del mármol aún es demasiado «superficial», y sin embargo, si tenemos en cuenta que fue la primera de este genio escultor, la resuelve maravillosamente. Amaltea (a la que ya le falta el cuerno) está recostada. Su expresión facial es la bondad personificada, tiene un aspecto amable. Zeus, a su lado, la mira con dulzura. El último personaje, que asoma detrás de la cabra, es un niño sátiro, que bebe de un pequeño recipiente. No queda muy claro qué hace en la escena (¿tal vez por qué es mitad humano y mitad cabra?), o quizás se tratara de un amigo que tuvo Zeus en su atípica infancia. (CC) Laura Cabrera Guerrero, 04-05-2023 |
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Autorretrato de Bernini gritando como un condenado al infierno. Técnica: Escultura (Tamaño natural. ) Escrito por: Miguel Calvo Santos Un busto de Bernini que representa al Anima Dannata (o alma condenada), esa alma que va a pasar la eternidad entre las poco confortables llamas y los áridos páramos del infierno. Junto a este busto, el artista realizó otro diametralmente opuesto: la paz de espíritu, como queriendo contrastar estos dos estados de ánimo. Por supuesto, nos vamos a centrar en el primero: El alma, que grita de sufrimiento, tiene un gesto convulso y teatral, tan del gusto barroco, al saber que su residencia a partir de ahora va a ser el infierno. Todo en su rostro indica miedo, dolor, enfado… Su boca que parece emitir un grito, esa frente arrugada amplificando el dolor, el pelo alborotado, los ojos nublados… Una mezcla de sentimientos que pocos escultores tuvieron el talento de conseguir. Pero estamos hablando de Bernini… En realidad el busto empezó probablemente como un ejercicio escultórico del artista ante el espejo, pero quedó tan bien plasmado en mármol que Bernini se lo empaquetó a los españoles de Roma. Un autorretrato del artista realizado con 21 años y que demuestra porque los papas lo consideraban a tan tierna edad el nuevo Miguel Ángel. |
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Hermafrodito durmiente El colchón es de Bernini, el resto es una estatua romana del siglo II. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1620 Título original: Ermafrodito dormiente Museo: Louvre, París (Francia) | Visita guiada Técnica: Escultura (169 cm.) Escrito por: Summerfall Winterspring La escultura representa a Hermafrodito, que como ya habréis intuido era hijo de Hermes y Afrodita, y que cuenta con los genitales de varón y hembra. Esto se debe a que un buen día el dios se bañó en el estanque de Salmacis, una ninfa calentorra que se enamoró de él y se pegó a Hermafrodito como una lapa, suplicando a los dioses que jamás lo separaran del joven. Sus deseos se convirtieron en realidad y ambos cuerpos se fundieron en uno. Debéis saber que, según la tradición, si os bañáis hoy en el actual lago en Turquía, os convertiréis también en hermafroditas. La obra es una estatua romana del siglo II d. C. (copia de un original delescultor Policles) que fue descubierta en Roma en la época de Bernini. Y fue este artista, bajo el mecenazgo del Cardenal Borghese (60 escudos cobró el joven escultor), el que creó un colchón para que el dios/diosa descansara para la eternidad. El colchón es de tal calidad y realismo que el mármol parece acolchado de verdad. Bernini era un veinteañero, pero ya demostró a todos su prometedor futuro como escultor. La anatomía del dios/diosa muestra rasgos tanto femeninos como masculinos. Si lo miramos desde un lado veremos el cuerpo de una bella mujer, pero al rodear la estatua… ¡Sorpesa! Nos encontramos un pene en erección. |
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David Con 25 años, Bernini realizó esta escultura a tamaño real. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1624 Museo: Galería Borghese, Roma (Italia) | Visita guiada Técnica: Escultura (170 cm.) Escrito por: Miguel Calvo Santos Un David a tamaño real (170 cm) que muestra el momento justo en el que lanza la piedra a Goliat con su honda. Los otros celebres Davides, el de Miguel Ángel y el de Donatello, representarían el momento anterior y posterior al lanzamiento, respectivamente. La escultura rezuma movimiento y emoción. Después de todo era el Barroco… Nótese sobre todo en la tensión de la cara, con el joven futuro rey/poeta mordiéndose el labio. El escultor tenía 25 años cuando hizo la pieza. |
Apolo y Dafne Bernini transformó la poética del mito a una sola imagen de mármol. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1625. Título original: L'Apollo e Dafne Museo: Galería Borghese, Roma (Italia) | Visita guiada Técnica: Escultura (243 cm. de altura) Escrito por: Manuel Chacón-Palomares Gian Lorenzo Bernini, como buen amante del dramatismo, la expresividad, la luz y el dinamismo, realizó este grupo escultórico lleno de sensualidad y movimiento. El tema que se desarrolla en esta escultura tiene origen en el poeta romano Ovidio, en un pasaje de su obra La Metamorfosis. Apolo fue maldecido por Eros, dios del amor, tras haberse reído de él por jugar éste con un arco y una flecha. Como castigo, Eros lanzó una flecha de oro a Apolo que le haría enamorar locamente por la ninfa Dafne. A ella le lanzó una flecha de plomo que hizo crecer en ella un sentimiento de horror imparable hacia Apolo. Apolo insistió rogándole a Dafne que se quedara con él. La ninfa lo rechazó e intentó escaparse, entonces el joven enamorado salió tras ella. Dafne al verse atrapada pidió ayuda a su padre, el dios río Peneo de Tesalia, que la convertiría en un árbol. La ninfa sintió tanto miedo que se ve forzada a sacrificar su cuerpo el resto de su vida y convertirse en Árbol de Laurel como única escapatoria a las presiones y constantes deseos sexuales de Apolo. El escultor italiano plasmó a la perfección y a tamaño natural uno de los instantes más importantes del pasaje del mito que relata Ovidio. Escogió el momento exacto en que Apolo da alcance a Dafne y ésta comienza a convertirse en árbol. Es más que notable la influencia de la escultura helenística de la que bebe el artista; el canon de siete cabezas y media en el tamaño de las proporciones, y el juego constante con la luz y el claroscuro de las sombras para dar realismo y volumen a los cuerpos y los ropajes. El dramatismo se hace hueco en los rostros de las figuras. Dafne se expresa con gran miedo al sentir la mano del joven dios tocando su torso. Sin embargo, Apolo se muestra atónito al ser testigo de la transformación de la ninfa, justo en el momento en el que parecía haberla atrapado. La obra tiene una gran característica como escultura de bulto redondo que se trata, y es que puede llegar a ser vista desde diferentes puntos de vista. Si se observa desde la espalda de Apolo, su figura esconde a la de la ninfa y se puede disfrutar de la imagen del Árbol de Laurel. La inestabilidad es una sensación muy presente en esta composición abierta, debido a las líneas curvas y paralelas de los cuerpos. Pero se consigue el dinamismo y el equilibrio visual más armonioso con las líneas diagonales de movimiento. Aunque posiblemente, lo más impactante es el virtuosismo de Bernini. Consiguió hacer con el cuerpo de Dafne algo que parecía estar fuera del alcance del mármol. Su figura parece estar flotando en el aire. Luego, los cabellos, los ropajes y las ramas de árbol, realizadas con gran detenimiento y dedicación a la escultura. En Dafne, destaca el movimiento del cabello y la transformación al árbol. Incluso el propio Bernini, afirmó años después su orgullo por el movimiento tan elegante del cabello de la ninfa. Hasta entonces, nadie había intentado nada igual en el arte de la escultura. La obra otorga a la vista un gran placer al ser observada de cualquier punto de vista, incluso llegando a cuestionar si es posible hacer algo así con mármol. Es tal la magnitud del grupo escultórico, que incluso los detractores de Gian Lorenzo Bernini afirmaron que esta es la obra cumbre el artista. (CC) Manuel Chacón-Palomares, 12-05-2018 |
Medusa El dolor detrás del monstruo. Museo: Museos Capitolinos, Roma (Italia) Técnica: Escultura (68 cm.) Escrito por: Claudia Aceves Todos han escuchado de ella. Medusa, el monstruo que convertía en piedra a todo aquel que la mirara. Se ha retratado en pinturas, cuentos e incluso en películas; siempre como la mujer que no se rodea de nada más que esculturas víctimas de la curiosidad que los llevó a ella. También se sabe la forma en la que Perseo logra verla indirectamente por un escudo y, finalmente, decapitarla para Atenea, quien usaría su cabeza en un escudo para todas sus batallas. Se han hecho tantas adaptaciones de ella que cuando Bernini crea esta escultura pareciera que habla de otro mito griego. ¿Cómo es que nos hace ver un monstruo de forma tan humana? Con una maestría inigualable y el dramatismo característico del barroco, Bernini nos trae una Medusa que sufre. No es un monstruo, sino una hermosa dama que se encontró en medio de la pelea entre Atenea y Poseidón y fue condenada el resto de su vida. Bernini logra capturar la metamorfosis de Medusa cuando Perseo la decapita, el dolor y sufrimiento en su semblante logra decirlo todo y, por un momento, olvidamos que se trata de un monstruo. De pronto, te das cuenta de que has estado admirando una escultura por un tiempo y que, aún siendo de mármol, Medusa te ha petrificado. Bernini 1, nosotros 0. Hegel decía que el arte ya no se trataba de la imitación, sino de la expresión; el representar el interior, las pasiones y estados del alma. Esta obra es solo uno de los muchos ejemplos que nos recuerdan toda historia cuenta con más de una versión de los hechos y que incluso aquello que siempre se nos ha presentado como horrible puede ser hermoso. (CC) Claudia Aceves, 19-08-2020 |
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La fuente de Tritón Bernini tenía que ser. Gian Lorenzo Bernin. iItalia, 1643 Título original: Fontana del Tritone Museo: Plaza Barberini, Roma (Italia) Técnica: Escultura Escrito por: Ariadna Tercero Plujà Cuando hablamos del arte Barroco, es imprescindible tener en cuenta un aspecto que influenciará de manera directa a la producción artística: las remodelaciones urbanísticas. En este caso nos situamos en Roma, lugar que fue aumentando su esplendor con diferentes proyectos impulsados por el papado. Es por eso que no nos debe sorprender que esta fuente fuera propulsada por Urbano VIII (Maffeo Barbernini) en una plaza donde estaba situado el palacio de su familia (¿Casualidad…? Para nada). Pero también debe tenerse en cuenta que las fuentes tomarán mucha importancia, por un lado porque una de las mejoras que se realizarán tendrán relación con la construcción de nuevos acueductos (en este caso era el Acqua Felice la que nutría la fuente); pero por otro lado, porque se convertirán en grandes reclamos escultóricos, pues mientras que antiguamente las fuentes acostumbraban a tener una mayor parte arquitectónica que escultórica, en el Barroco esto cambiará. Es con todo esto que podemos empezar a entender esta maravillosa Fontana del Tritone, hecha de mármol travertino, que no solo destaca por su maestría técnica, sino por su iconografía, y es que no podemos olvidar que en el Barroco los dobles sentidos tendrán una gran relevancia (¡Especialmente si pensamos que eran una gran publicidad para los papas!). La fuente está construida a raíz de un primer tanque que acoge el agua, de donde parten cuatro delfines (sí, delfines) que aguantan una concha abierta, sobre la que está Tritón soplando un caracol marino. Para empezar podemos relacionar los animales como símbolo de la bondad y la vocación social del papado. En segundo lugar nos encontramos con el escudo de los Barberini, donde se representan las tres abejas heráldicas de la familia, junto a las llaves cruzadas (elemento que observamos en otras obras, como el famoso Baldaquino de San Pedro). Finalmente está Tritón, que se ha relacionado con un fragmento de la tan conocida obra de Ovidio: Las Metamorfosis, en el que se narra como el protagonista sopló por una concha marina para detener una inundación que acechaba la ciudad. Una figura que —cómo no— está representando el poder de Urbano VIII, haciendo referencia a su conocimiento y vinculando el saber con la inmortalidad. (CC) Ariadna Tercero Plujà, 25-09-2019 |
Fuente de los cuatro ríos Los cuatro grandes ríos del mundo. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1651 Título original: Fontana dei Quattro Fiumi Museo: Piazza Navona, Roma (Italia) Técnica: Escultura Escrito por: Miguel Calvo Santos Esta es la historia de dos grandes artistas. Dos contemporáneos. Dos formas de ver el barroco. Dos genios, uno siempre a la sombra del otro. ![]() Tenemos a Lorenzo Bernini, el niño prodigio, rico, popular, brillante, simpático, perfecto. Y tenemos a Francesco Borromini, austero, religioso, callado, antisocial. Este último vio una y otra vez como Bernini se ganaba los favores de varios papas y era aplaudido por toda Roma, mientras que él luchaba continuamente por sacar a relucir su genio, aunque a diferencia de su rival, no parecían interesarle ni las riquezas ni el reconocimiento. Uno de los proyectos que Borromini tenía en mente era la construcción de una fuente en la Piazza Navona de Roma que simbolizaran a los cuatro grandes ríos del mundo. De piedra se debió quedar cuando no solo le dieron el proyecto a su mayor enemigo, sino que éste se apropió de su idea. ![]() Aunque el resultado está a la vista de todos: una colosal maravilla que provoca stendhalazos a quien por ahí se pasa.Bernini recreó el Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata, los principales ríos de los cuatro continentes conocidos hasta la fecha, en forma de cuatro gigantes de mármol, todos descansando en una gran piscina elíptica sobre la que se eleva el obelisco de Domiciano. El Nilo tiene los ojos vendados, representando los orígenes desconocidos del río; el Danubio mira hacia el escudo de Inocencio X, el gran mecenas del artista; el Ganges sostiene un remo ya que es un río navegable, y el Río de la Plata está rodeado de monedas para simbolizar la riqueza del Nuevo Mundo. Así el artista representa de forma eficaz la universalidad y expansión por los cuatro rincones del mundo del catolicismo, idea original de Borromini. ![]() El Nilo. El Danubio. ![]() El Ganges. ![]() El Río de la Plata. Fauna y flora de todo tipo rodea a los ríos, y si giramos en torno a la fuente descubrimos nuevas y sorprendentes especies terrestres y marinas que estaban ocultas, de cocodrilos a dragones, pasando por leones y caballos, muchas de las cuales funcionan de desagües y canalizaciones. Por supuesto, como buen barroco, Bernini tuvo muy en cuenta el sonido del agua cayendo y los reflejos y sobras de la luz en el espacio para crear una obra de arte total. El pobre Borromini sólo pudo resignarse. Bernini había ganado. Al menos a pocos metros de la fuente se encuentra la iglesia de Santa Inés, una puta maravilla de fachada cóncava construida por él. Toda Roma aplaudió que en una plaza existiera tal diálogo artístico entre los dos principales creadores del barroco. Sin embargo la leyenda de la rivalidad entre Bernini y Borromini llega hasta hoy. Si observamos el grupo escultórico de Bernini vemos como el Nilo tiene los ojos cubiertos para no contemplar la iglesia de Santa Inés, mientras que el Río de la Plata está horrorizado por la arquitectura de Borromini y parece querer protegerse de su derrumbamiento. ![]() Aunque jugosa, la leyenda es totalmente infundada… La Fuente de los cuatro ríos se terminó antes que la iglesia de Santa Inés. En realidad Borromini construyó su iglesia frente a la obra de su rival, complementándola. Mejorándola, si lo queremos ver así. Borromini acabaría sus días bajo la sombra de su rival. Profundamente deprimido quemó sus escritos y diseños y se suicidó arrojándose contra su espada. (CC) Miguel Calvo Santos, 07-11-2018 |
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Bernini esculpe un orgasmo. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1652 Título original: L'Estasi di Santa Teresa Museo: Santa María de la Victoria, Roma (Italia) Técnica: Escultura (340 cm. de altura) Escrito por: Miguel Calvo Santos Bernini creó uno de los grupos escultóricos más espectaculares del barroco, este éxtasis de Santa Teresa que muestra el momento en el que Santa Teresa de Ávila recibe el don místico de la transverberación (tal como describe en su Libro de la Vida). La transverberación viene a ser una “unión íntima” con el mismísimo Dios y por lo tanto es más que un orgasmo, es como sentir “traspasado el corazón por un fuego sobrenatural”. Y como buen barroco, Bernini no escatimó en intensidad dramática y fuerza dinámica, además -por supuesto- de su habitual y exquisito tratamiento del mármol. Para empezar, esto no es una escultura. El “éxtasis” une arquitectura, escultura y pintura, para que el espectador se quede ojiplático al ver tamaña obra maestra. Al entrar en la capilla vemos una explosión de color, donde el artista deja entrar una luz filtrada a través de una ventana y coloca unos rayos de sol de bronce Ideal para ilustrar las palabras de la Santa, que cuenta como un ángel le atraviesa su corazón con un dardo de oro. Ella muestra un evidente clímax erótico, entre el placer y el dolor y su vestido está tallado en olas de tela, casi flotando, evocando el terremoto espiritual que rodea a Teresa. El ángel por su parte sonríe travieso cuando va a penetrar con su flecha a la señora. Son 3,4 metros de altura que demuestran su experiencia como diseñador de escenarios. |
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Retrato de Luis XIV Uno de los retratos más impresionantes del Barroco. Gian Lorenzo Bernini. Italia, 1665 Museo: Palacio de Versalles, París (Francia) Técnica: Escultura (105,0 × 99,0 × 46,0 cm.) Escrito por: Álvaro García Moreno ¿Qué se puede esperar del encuentro entre el mejor artista del momento y del rey más poderoso de su época? Aunque Luis XIV rechazó a Bernini como arquitecto, no pudo resistirse a que el artista le esculpiera un retrato. Tras tres meses y casi una veintena de encuentros con el monarca para verlo posar, caminar, comer y hasta dormir, Bernini hizo suspirar a toda la corte francesa con uno de los retratos más impresionantes del Barroco. La melena rizada al viento y la capa ondeante dan a Luis un aspecto a medio camino entre el héroe homérico y el rockstar ochentero. No sorprende a nadie, teniendo en cuenta quien la firma, su calidad técnica ni la maestría en la composición y en el detalle (solo hay que pararse a contemplar los mechones de pelo y el encaje del cuello). Aunque la obra es prácticamente un calco del busto que Bernini realizara años antes para el duque de Módena, esto no pareció importar al rey, que la hizo situar en un salón de Versalles dedicado enteramente a ella. De esta forma, todos podrían admirar al hombre cuyo reinado estaba a punto de cambiar el mundo. (CC) Álvaro García Moreno, 16-08-2021 |
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La Visión de Constantino "Con este signo vencerás". Título original: Visione di Costantino Museo: San Pedro del Vaticano, Roma (Italia) Técnica: Escultura Escrito por: Laura Cabrera Guerrero En un principio, esta estatua ecuestre fue pensada para colocarla en el interior de la Basílica de San Pedro, pero cuando un ya veterano Bernini recibió este encargo del mismísimo Papa, estaba ya trabajando en la imponente Scala Regia, una escalera construida durante el Renacimiento para conectar el Palacio Apostólico con Basílica. Bernini realizaba en aquel momento algunas modificaciones para reconvertir la escalera al Barroco, utilizando el recurso del trampantojo que tanto gustaba. Comenzó a realizar la obra teniendo en cuenta la localización que le habían pedido, hasta que en algún momento, por razones desconocidas, prefirieron situar la escultura en la escalera modificada por el artista. Bernini realizó pequeños cambios en la creación a medias, ya que el punto de vista cambiaría desde el cual sería vista cambiaba considerablemente. No era de extrañar recibir un encargo con el protagonismo del emperador Constantino, ya que en el siglo XVII recibía gran interés al ser el emperador que se convirtió al Cristianismo, un hecho extremadamente relevante. Bernini, como buen barroco, escoge el momento idóneo: Constantino tiene una visión antes de enfrentarse en la Batalla, ve la cruz proyectada en el cielo, cual holograma, acompañada de la frase «con este signo vencerás». Y así fue, los enemigos huyeron y Constantino se proclamó vencedor. La localización de la estatua, después de todo, resulta perfecta. Según la hora del día, entra luz natural por las ventanas más próximas y choca contra la figura de Constantino, que parece estar extasiado en plena visión. (CC) Laura Cabrera Guerrero, 20-03-2022 |
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Orgasmo místico. Título original: L'Estasi della beata Ludovica Albertoni Museo: Iglesia de San Francesco a Ripa, Roma (Italia) Técnica: Escultura (188 cm.) Escrito por: Miguel Calvo Santos Una de las últimas esculturas del gran Bernini. El escultor tenía 71 años pero seguía igual de barroco y espectacular. El conjunto escultórico representa a la figura de Ludovica Albertoni, una noble romana que ingresó en la vida monástica al quedarse viuda, convirtiéndose en un ejemplo de caridad con los pobres de Roma. Por supuesto, tuvo delirios místicos como el que vemos en la imagen (aunque quizás esta escena represente el momento de su muerte). La escultura de Ludovica nos recuerda inevitablemente al Éxtasis de Santa Teresa realizado 20 años antes. Una escena en la que se unen arquitectura, escultura y pintura para crear un efecto dramático y escenográfico en todo aquel que entrara en la pequeña Capilla Altieri de la iglesia de San Francesco a Ripa. Las pequeñas dimensiones de la capilla hicieron que Bernini sacara su genio para crear espacio donde no lo había. Ludovica está creada en mármol y el artista colocó dos ventanas semi-ocultas para que la luz incidiera en la blancura de la piedra para darle un efecto casi sobrenatural con el contraste de las penumbras de la capilla. En pleno éxtasis místico, Ludovica parece volar de su colchón. Sus ropas se pliegan y su rostro expresa algo así como un orgasmo místico. Al entrar en contacto con Dios, la beata inclina su cabeza hacia atrás, pone una mano en el pecho, cierra sus ojos y abre un poco la boca. Está en pleno éxtasis. Unos putti (esos pequeños angelitos que son solo cabeza y alas) sobrevuelan la escena dandole la bienvenida a la santa a la tierra de los placeres divinos. (CC) Miguel Calvo Santos, 12-12-2021 |
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¡Memento mori! Título original: Tomba di Papa Alessandro VII Museo: San Pedro del Vaticano, Roma (Italia) Técnica: Escultura (35,6 x 25,4 cm.) Escrito por: Laura Cabrera Guerrero Este grupo escultórico fue uno de los últimos trabajos del gran Bernini. Comenzó a crearlo unos años después del fallecimiento del Papa. La estructura es piramidal, forma característica barroca. En ambos laterales encontramos varias figuras femeninas. Estas son las virtudes, que representan la caridad, la prudencia, la verdad y la justicia. La caridad se sitúa a la izquierda, en primer plano. Sujeta a un niño en sus brazos y tiene un pecho al descubierto, pero la tela (excelente técnica aplicada por Bernini en los pliegues, que dominaba a la perfección) cubre su cuerpo, probablemente debido a la idea del decoro o el pudor de la época. La prudencia permanece prácticamente escondida detrás de la caridad, que esté en segundo plano ya es una demostración de prudencia en sí. ![]() La caridad. Y la prudencia al fondo. La virtud en primer plano a la derecha representa la verdad, y bajo su pie está la bola del mundo, el concepto de la verdad universal. Por último la justicia, detrás y a la derecha. Bernini la equipa con un casco. ![]() La verdad, y la justicia al fondo. En lo alto de estas virtudes, culmina la figura del Papa. Bernini lo esculpe sin los atributos característicos de la Iglesia, por lo que parece un simple anciano. Además está rezando, porque sabe que la muerte caerá en cualquier momento sobre él. Con ese rezo parece tener miedo, no de la muerte en sí, miedo de acabar en el Infierno, en el caso de que haya cometido algún pecado. ![]() Por último, en la parte inferior del grupo, debajo de las telas, emerge un esqueleto, símbolo de la muerte que sujeta un reloj de arena para representar el paso del tiempo, y como se acerca la hora del pontífice. Tarde o temprano a todos nos llega nuestro final, no podemos escapar de ella. ![]() La muerte. (CC) Laura Cabrera Guerrero, 21-07-2021 |
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En una escultura hecha de manera virtuosa se suelen aunar unas formas con unos sentimientos que producen nos hacen entender perfectamente el concepto de sublime. Con el objetivo de que sufras un Síndrome de Stendhal total, hemos querido recopilar en este contenido diez de esas esculturas que consideramos de las más bellas de la historia.














































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